• una vida
    sin fronteras
Pleasure and suffering, two conflicting words that coexist in one world:
the world of sport.
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Emma Roca's Blog

Dos días después de haber llegado a meta, reflexionas sobre todo lo que has vivido, como has corrido y has gestionado la carrera y te das cuenta que todavía hay mucho que aprender.
En todos los años que llevo corriendo nunca había tenido la sensación de no querer comer nada durante tantas horas, de sólo querer beber y de aceptar sólo sandía y algunas fresas en muchos de los tramos. Cuando en una ultra hace calor durante tantas horas y de la de verdad (casi 40 grados) todo se complica. El cuerpo necesita agua, y mucha, pero también comida, y ésta va asociada a más agua que muchas veces no se tiene, por lo tanto se opta por no comer mucho.
Llevaba carbohidratos y sales disueltas en agua, pero a partir de unas horas necesitaba comida sólida y no entraba ... En los avituallamientos tendría que haber alimentos más líquidos y una misma evitar ingerir directamente el agua helada que te daban! Pero muchas veces no sabes porque, pero no eres capaz de saber solucionar la situación.

Llevaba también un bidón isotérmico en la mano que la iba llenando en cada avituallamiento con agua y cubitos para írmela tirando por encima la cabeza, los brazos, las piernas y hasta los pies !! (Esto sólo lo había necesitado en Sables!). Después veía como la gente llevaba gorras especiales donde poder poner paños mojados y cubitos, manguitos donde también poner cubitos y una mochila pequeña en la espalda donde también la llenaban de cubitos !! Durante las 12 horas centrales de la carrera el calor apretaba mucho y los barrancos que no parábamos de subir y bajar hervían. La sensación era de infierno total ...

En dos de ellos (Devil’s creek y El Dorado’s creek) fui expresamente dentro del agua y me hundí del todo durante un buen rato. Sabía que perdía tiempo pero mi cuerpo lo necesitaba (después hablando con el Dr.Hoffman decía que hubiera necesitado unos 10min para bajar la temperatura corporal, pero al menos a nivel mental me ayudó mucho).

La primera parte de la carrera me encontré muy bien y a buen ritmo, disfrutando de las bajadas, no apretando en exceso en las subidas y con una temperatura muy portable. A Robinson Flat (48km) me esperaba David y los niños, allí ya llegué justa de agua (no calculé bien en la anterior avituallamiento), pero las sensaciones aún eran buenas!

A partir de allí el cuerpo no paraba de pedirme agua, estaba sedienta! La temperatura no paraba de subir. Me mantenía entre la 3ª y 5ª posición, pero cada vez me costaba más comer y sólo aceptaba beber y alguna fruta. Cuando atravesé El Dorado creek entré en el agua y me refresqué tanto como pude. Era el km 80 y por primera vez hacía pipi. El cuerpo estaba deshidratado.

La subida en Michigan Bluff fue bastante infernal y llegando arriba la 4ª chica me atrapaba. En el control me esperaban David y los niños con helado y pizza, pero no me entraba nada ... De asistencia en otros puntos también tenía a Jamie Frink, corredora de ultras con dos hijos y con algunos podios en algunas de las carreras más largas de América. Era ideal llevar dos coches de asistencia porque había puntos que era demasiado justo llegar con uno solo.

En Foresthill (97km) se incorporaba el “pacer” o persona que te acompaña hasta el final pero no te puede ayudar, ni dar agua, pero si te puede marcar el ritmo. Conmigo venía Amy Spronston, 3 veces en la Western, con un podio en ella y muchas otras carreras internacionales ganadas. Me cambié de zapatillas, calcetines, y de bajada hacia el río de nuevo! La Western es un sube y baja sin parar. Aunque en el perfil parece que todo el tiempo vaya bajando, no paras de hacer desnivel y encima corriendo! es un 99% de carrera por montaña (casi no tocas ni pista ni asfalto). A diferencia de Leadville que encontraba setas en cada esquina, aquí encontraba cagadas de oso, y muchas! En algún tramo que iba bien sola no las tenía todas conmigo, ni tampoco con encontrarme una serpiente cascabel o un puma!

Hasta el km 113 fuimos a ritmo y bien, pero llegando a Rucky Chucky, donde se cruzaba el río y donde volvía a tener a David y los niños, ya no iba bien. Me faltaba energía, mi cuerpo ya llevaba horas en reserva. El calor había menguado pero yo no tenía fuerza. Allí me atrapó la que iba 5a. La 3ª no hacía ni seis minutos que había cruzado el río, así que en los últimos 34km de carrera el podio estaba abierto.

Atravesé el río tan rápido como pude, ayudada por una cuerda y unos 20 voluntarios aguantándola.  El agua hasta el pecho sentó de maravilla! Hay que remarcar la cantidad de voluntarios y de buena disposición que tiene toda la gente que colabora con la Western, desde llenarte los bidones, ayudarte, refrescarte, aconsejarte, preguntarte cómo estás, controles médicos pidiendo cuántas veces hacías pis, si te encontrabas bien, ... un equipo impresionante de gente que hacen la carrera GRANDE.

La subida después del río hasta Green Gate fuí a la idea, pero de nuevo el cuerpo iba flaqueando … Después de Auburn lake y ya de noche corriendo por senderos impresionantes nos juntamos las 3 primeras mujeres, pero entonces la Kacie que me había atrapado antes de cruzar el río apretó, Aliza y yo nos quedamos. Poco a poco yo iba aflojando y la 4ª también iba marchando hacia delante. La sensación era de impotencia total, porque no era por dolor o malestar, era por falta de gasolina !!

Desde Brown 's Bar hasta la meta, los últimos 15km, perdí más de 40min respecto al grupo de chicas con las que luchaba, estaba ko. Miré de conservar tanto como pude la 5ª plaza e iba buscando chispas de energía de donde podía (en la mente, el cuerpo, la sopa de fideos, el hielo, el agua con sales o carbohidratos, ... pero costaba). Cuando con Amy cruzamos el No Hands Bridge ya fue decirme: “Emma, ​​ahora ya a morir con todo lo que te quede, el último esfuerzo”. Subimos hacia el pueblo a ritmo, y luego apretando los dientes hasta el final porque sabíamos que la 6ª no venía lejos porque veíamos la luz de su frontal.

No sé expresar bien la sensación de llegar a la pista de atletismo del pueblo de Auburn, 161km después, con el arco de meta al final y mis pequeños cogidos de las manos. Pero deciros que mientras escribo estas líneas me saltan las lágrimas de sentimiento. Acababa de vivir una experiencia única con un sufrimiento brutal y sabía que había vaciado hasta la última chispa de energía que me quedaba.

Cuando llegué el Dr.Hoffman procedió a sacarme sangre, pesarme y tenerme estirada 20 minutos para evaluar la recuperación muscular en los siguientes días (yo sin hacer nada y compararlo con otros voluntarios que los ponía en hielo o con calcetines compresivos). Tras las pruebas médicas tardé bastante en poderme levantar y caminar hasta el coche, me dolía todo, y sobre todo me mareaba (la sangre aún estaba en las piernas y no llegaba al cerebro). Eran las 2:30 de la mañana de domingo. Un rato más tarde llegué a la cama con ganas de no hacer nada y tratar de dormir, pero como siempre pasa al terminar una ultra, no pude dormir ni un minuto, me dolía todo.

Unos días más tarde el Dr.Hoffman me envió los resultados de las enzimas musculares, más de 35.000UI / L (el límite es 150), brutal la rotura muscular que llevaba encima al terminar, sobretodo por una mala gestión de la nutrición.

Ahora toca descansar y ya pensar en otros retos. La mítica Western no sólo ha enseñado la patita, sino que me ha mordido duro. La marca la tengo, y si alguna vez hay una próxima, ya sabré qué cara tiene el lobo cuando vuelva a enseñar la pata debajo de la puerta.

Fotos: iRunFar, Gary Wang, Gretchen Brugman

Vuelvo en tierras americanas porque me encanta la gente, el entorno y las carreras. Es una oportunidad única estar aquí, corriendo una de las grandes carreras de ultra distancia y con la familia también disfrutando a tope!
En 2013 vine a correr Speedgoat y preparar UTMB en Crested Butte donde tenemos un amigo y donde hicimos un intercambio de casa con una família americana.
En 2014 vine a correr Leadville habiendo visto parte de la carrera el año anterior. También con la família y visitando amigos de nuestea etapa de los raids de aventura.
En este 2015 el objetivo es Western y también hemos hecho intercambio de casa con una amiga campeona de raids de aventura y gran mountain biker.
Ojalá el año que viene entre en el sorteo de la Hardrock y se cumpla mi sueño de haber corrido  las 3 grandes carreras de Estados Unidos.

És la 1a carrera de ultra distancia que existe en el mundo. Todo empezó cuando en 1974 un californiano quiso recorrer a pie el camino que hacían los caballos que traían el correo des del lago Tahoe hasta Auburn (California). 100 millas en un solo día (23h42min). A día de hoy es la carrera de ultradistancia más antigua del mundo. Sólo por su historia ya tiene un atractivo único!
El año pasado pude participar en la Leadville otra de las miticas y este año ha podido ser la Western. Es un privilegio poder estar en ella!

Miraré de ser muy conservadora, de ir de menos a más como siempre hago, y más en esta carrera que se empìeza en altura y después va bajando la cota. Muy importante también gestionar bien la hidratación y a partir de Foresthill (km 100) si me encuentro bien y con fuerzas ir a más. Mi experiencia en ultras espero que sirva para esta grande, y sobretodo la resistencia mental que con los años adquieres es fundamental para carreras tan largas.

Es vital la figura del pacer y la creo importante  para todas las ultras! A mi me encanta y en Leadville el año pasado les debo la carrera!! (Rob y Travis, gracias!). Este año me acompañará a partir de la milla 50 Amy Spronston (campeona del mundo de 100km). La conocí en El Cruce de Columbia. Amy es una gran corredora y con mucha experiencia en esta carrera!
Me asistirán en carrera (avituallamientos) David y mis 3 hijos, junto con Jamie Frink quien acaba de hacer 2da en la BigHorn 100miles y ha corrido muchas Westerns.

Llego con el trabajo hecho, aunque este año a diferencia del resto de años he hecho muchos más km’s en bici que a pie, debido a una lesión que tuve en la Transalpine Run de setiembre pasado (293km en 8 etapas). Espero que los km’s en bici con los de a pie, más la experiencia de todos estos años sirvan para poder luchar por las primeras plazas.

El año pasado solo en carreras hice 1000km a pie!! no se puede correr tanto y el cuerpo necesita menos impacto (haciendo otras disciplinas) y más descanso. De hecho con mi tesis doctoral, el proyecto SUMMIT (Salud en las ultra maratones y sus límites) estoy viendo como de traumático y dañino puede ser un calendario de larga distancia aunque vayas preparada y ya no digo cuando la gente va con un entreno insuficiente. Por eso me planteo  hacer mucha más bici y menos carrera a pie, y sobretodo menos carreras!

Una carrera de más de 100km se disfruta tramo a tramo. Cada parte del circuito tiene su encanto. Te marcas micro objetivos con recompensas pequeñas que te hacen avanzar. Para al final cuando acabas darte cuenta de la gran prueba que has conseguido terminar con sonrisas, sudor y lágrimas. Las ultra maratones son pruebas muy duras, que sin una parte mental muy reforzada  puede que no se acaben por muy entrenada que estés. También es importante acabar con unas mínimas condiciones (pudiendo andar, bajar escaleras a partir del 3er día,…) y se puede si el volumen de entreno previo es el correcto.

Lo que más me asusta de esta prueba és el calor asociado al ritmo y al terreno, muy rodador pero a la vez rompepiernas, es una carrera por montaña! Espero que el sendero apto para cavallos sea apto para “mamás de más de 40…” je, je.

He podido ver algunos tramos de la carrera en  Squaw Valley, Rucky Chucky encontrando una serpiente cascabel en medio del camino o en Robinson Flat donde a las 8 de la mañana se cruzaba a escasos 100m de mi un oso, emblema de la bandera de California. Yo volvía de inspeccionar parte del sendero de la Western y al pasar un montículo vi el oso que cruzaba el sendero por donde tenía que regresar yo. Me giré rápido y me escondí detrás del montículo que acababa de pasar. Poco a poco volví a sacar la cabeza para ver hacia donde se dirigía el oso. Mi corazón latía rápido, mi cerebro pensava alternativas de que hacer si se dirigía hacia mi. Hacía viento. Por suerte cuando mis ojos divisaron el camino de nuevo, el oso seguía su ruta hacia el fondo del valle, no me había visto, ni olido,… buff… me esperé 5 minutos más para asegurarme de que se había ido hacia otra dirección y volví a coger el sendero que 15 minutos más tarde me tenía que dejar de nuevo al campamento. Fueron unos 15 minutos de miedo, mirando en cada esquina del bosque, en cada tronco y a un ritmo alegre para alejarme cuanto antes del punto donde el oso cruzó el sendero de la Western States. Mis peques cuando me vieron llegar vieron en mi cara un temor que no conocían, cuando les expliqué alucinaron. Vida salvaje en estado puro, pero ojo, que nosotros somos los ajenos! Cuando en el campamento me calmé, hablé con un americano acampado a nuestro lado, con fusil, motosierra, quad, 2 tiendas, perro, … y me contó que cuando se encuentra un oso nunca se debe dar la espalda y correr: te pillaría, es muy rápido! Se tiene que levantar las manos, retroceder lentamente marcha atrás, chillar y hacer mucho ruido si sigue viniendo hacia ti y parecer lo más grande que se pueda…

Espero que en la Western la distancia entre corredores no sea muy grande y los ratos de solitud sean en zonas poco pobladas de fauna peligrosa (de hecho un año un oso y su cría pararon a las primeras mujeres de la carrera y tuvieron que esperar que lleguasen más corredores para continuar). Aunque pienso que el ser vivo más peligroso del mundo és el humano. ; )

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